La mirada es una de las primeras zonas en reflejar el paso del tiempo. La piel del contorno ocular es especialmente fina y delicada, con menos glándulas sebáceas y una estructura dérmica más laxa, lo que la hace vulnerable a la pérdida de firmeza, la aparición de arrugas, ojeras y bolsas.
En la actualidad, el rejuvenecimiento de la mirada se ha convertido en una demanda creciente en las consultas médico-estéticas, pero los enfoques aislados rara vez son suficientes para tratar la complejidad de esta área. Por ello, los tratamientos combinados ofrecen una solución más eficaz y personalizada.
Tratamientos para el rejuvenecimiento de la mirada
El envejecimiento periocular es multifactorial: involucra pérdida de colágeno y elastina, deterioro de la vascularización, pigmentación irregular, acumulación de líquido o grasa, y laxitud palpebral. Cada signo requiere una intervención distinta. Mientras que las arrugas dinámicas responden mejor a la toxina botulínica, las ojeras pueden requerir un relleno dérmico, y la flacidez un estímulo profundo del colágeno.
Combinar tratamientos permite abordar estos factores de manera integral, potenciando los resultados y mejorando la satisfacción del paciente.
Toxina botulínica (bótox)
Indicada para arrugas dinámicas como las patas de gallo, la elevación de la cola de la ceja o la apertura de la mirada. Su efecto relajante muscular permite suavizar gestos sin perder naturalidad. Es ideal como primer paso para preparar la zona y reducir la fuerza de contracción que contribuye al desgaste dérmico.
- Ventajas: efecto visible en 3-5 días, segura, resultados controlables.
- Limitación: no actúa sobre arrugas estáticas ni pigmentación.
Rellenos dérmicos
Especialmente útiles en el surco lagrimal, hundimiento de ojeras y pérdida de volumen en pómulo medio. La elección de la reticulación y la técnica de inyección son clave: se recomienda usar productos de baja densidad, con alto perfil de seguridad y colocación profunda, evitando el exceso de producto.
- Ventajas: resultados inmediatos, mejora de la hidratación, efecto “descansado”.
- Limitación: riesgo de edema persistente si no se evalúa bien la zona o el paciente no es candidato.
Radiofrecuencia
Técnicas que inducen colagenogénesis en dermis media y profunda. La radiofrecuencia es una de las más prometedoras para tratar la flacidez leve-moderada del párpado inferior y las arrugas estáticas perioculares. Se puede usar en pacientes con flacidez incipiente o como tratamiento de mantenimiento tras rellenos o toxina.
- Ventajas: mejora progresiva, tensado sin cirugía, mínimo downtime.
- Limitación: requiere varias sesiones, no elimina exceso de piel o grasa marcado.
Electroporación transdérmica
Técnica no invasiva que utiliza pulsos eléctricos de alta frecuencia para aumentar la permeabilidad de la membrana celular, permitiendo la penetración de principios activos sin agujas. En el contorno ocular, se utiliza para vehicular activos drenantes (como cafeína o escina), despigmentantes (ácido tranexámico, vitamina C) y reafirmantes (péptidos, silicio orgánico).
Por ejemplo, en Sisneo trabajamos con el producto Eye Care especial para contorno de ojos, integrado por activos que potencia el rejuvenecimiento de la mirada.
- Ventajas: mejora visible de hidratación, textura y tono; tratamiento seguro y bien tolerado; sin agujas ni tiempo de inactividad.
- Limitación: requiere varias sesiones para consolidar resultados; su efecto depende de la calidad y concentración de los activos aplicados.
Peelings suaves
Tratamientos que unifican el tono y mejoran la textura de la piel periocular. Se utilizan ácidos suaves (mandélico, láctico, tranexámico) o tecnologías de luz como el láser fraccional no ablativo o IPL para disminuir pigmentaciones, aumentar luminosidad y mejorar el microrelieve.
- Ventajas: resultados visibles desde la primera sesión, mejora de pigmentación.
- Limitación: no indicados en todos los fototipos, riesgo de hiperpigmentación postinflamatoria si no se maneja bien.
Cómo diseñar un protocolo combinado eficaz
El éxito del tratamiento radica en un diagnóstico preciso y en una planificación escalonada. Una propuesta puede incluir:
- Fase 1: Toxina botulínica (día 0)
- Fase 2: Relleno de surco u ojeras (día 15)
- Fase 3: Radiofrecuencia fraccionada (día 30 y sesiones mensuales según necesidad)
- Fase 4: Electroporación transdérmica (1-2 veces por semana, combinada con otras técnicas o como tratamiento exclusivo)
- Fase 5: Peelings suaves o resurfacing para completar la mejora en textura y pigmentación
La combinación debe adaptarse a la edad, anatomía, expectativas del paciente y tolerancia al downtime. La comunicación clara y las fotografías clínicas de seguimiento son clave para valorar progresos.
Para finalizar, es necesario evaluar siempre la funcionalidad ocular antes de cualquier tratamiento, especialmente si se va a actuar cerca de la línea palpebral. Evitar tratar en exceso, ya que la naturalidad es el nuevo lujo. Y no todos los pacientes requieren todas las técnicas, saber decir no también es parte de la profesionalidad.



