Ultrasonidos

¿Qué son los ultrasonidos

Los ultrasonidos son ondas mecánicas de tipo longitudinal y frecuencia superior a los 20.000 Hz, que los seres humanos no somos capaces de percibir. Se utilizan en diferentes campos, como en la medicina y la industria.

Podemos distinguir dos tipos de ultrasonidos en función de su finalidad:

  • Ultrasonido de diagnóstico: se trata de una técnica para conseguir imágenes del interior del cuerpo.
  • Ultrasonido terapéutico: en este caso, las ondas interactúan con los tejidos del cuerpo humano para ser modificados o destruidos.

Los ultrasonidos pueden ser de baja o alta frecuencia, aunque cuanto más alta es esta, menor es la penetración en los tejidos.

Ultrasonidos en estética

Los ultrasonidos son emitidos por un cabezal que se mueve de forma suave y circular por la zona de tratamiento sobre el tejido adiposo. Es una técnica indolora y no invasiva.

Los ultrasonidos, en el interior del cuerpo, provocan tres acciones, que provocan la destrucción de los adipocitos, incrementan el riego sanguíneo y eliminan las células grasas.

  • Efecto mecánico: las ondas provocan un movimiento oscilante en el tejido subcutáneo, que genera micro roturas del contenido graso y favorece la movilidad de los líquidos de desecho.
  • Efecto térmico: el movimiento genera calor, que se traduce como un efecto analgésico.
  • Efecto químico: también provoca que la viscosidad de la grasa se vuelva más líquida y facilita su eliminación. 

Se utiliza con múltiples fines, aunque los más destacados son el aumento de la circulación sanguínea, el efecto analgésico, la relajación muscular y el cambio en la viscosidad. Por ello, se utiliza para combatir la celulitis, las estrías, las cicatrices y el acúmulo de grasa localizada.

También se puede utilizar para tratamientos faciales, aunque en este caso el objetivo es estimular las fibras de colágeno para revertir la flacidez y rejuvenecer la piel.

Dependiendo del objetivo, los ultrasonidos utilizan diferentes frecuencias. Para tratamientos terapéuticos se emplea baja frecuencia, entre 1-2 Mhz; contra las cicatrices o la celulitis, se utiliza a 2 Mhz; y para combatir las adiposidades se utiliza a frecuencia de 3 Mhz.

En la actualidad existen múltiples tratamientos que emplean ultrasonidos como combinación o acción principal. La más conocida es la cavitación, aunque en este caso los ultrasonidos son a muy baja frecuencia y potencia elevada.

Contraindicaciones de los ultrasonidos

Los ultrasonidos no deben utilizarse en personas con algunas de las siguientes molestias o patologías, ya sean leves o graves:

  • Heridas y fracturas recientes
  • Marcapasos
  • Epilepsia
  • Tromboflebitis
  • Embarazadas