Radicales libres

Los radicales libres son creados de forman natural, pero existen una serie de factores externos que aumentan su producción, aceleran el envejecimiento de la piel y pueden poner en riesgo tu salud.

¿Qué son los radicales libres?

Los radicales libres son moléculas con un electrón desapareado. Este hecho hace que sean muy reactivos, por lo que tienen capacidad para producir cambios en la estructura y composición de las células.

Pueden llegar a producir una cadena de reacciones, ya que un radical libre puede unirse a otro desapareado o robarle un electrón a otra molécula.

Estas moléculas se forman continuamente en nuestro organismo y suelen ser eliminadas por otros elementos oxidativos con esa función.

El daño de los radicales es libres es tal, que está demostrado que la activación de radicales estimula la producción de colagenasa, que provoca la descomposición del colágeno.

Estrés oxidativo

El problema llega cuando las defensas no son capaces de frenar un exceso de radicales libres. En este caso hablamos de estrés oxidativo. Cuando se pierde el equilibrio y los radicales libres ganan terreno, se puede producir daño celular, en las membranas celulares, las proteínas en incluso en el ADN.

El daño afecta también a los elementos que mantienen la estructura y juventud de la piel, como son los fibroblastos y los queratinocitos, que participan en la producción de elastina, colágeno y ácido hialurónico. Aunque con el proceso natural de envejecimiento, el cuerpo reduce la producción de estos compuestos orgánicos, el fotoenvejecimiento puede acelerar el proceso.

Además, diversos estudios e investigaciones afirman que los radicales libres pueden facilitar la aparición de enfermedades como la arterioesclerosis, la artritis reumatoide, el enfisema y procesos isquémicos del sistema nervioso central.

El papel de los antioxidantes

Los antioxidantes se encargan de impedir el avance y los efectos de los radicales libres. La catalasa, el ácido ascórbico, los carotenos y el ácido úrico son enzimas antioxidantes que deshacen, de una u otra forma, la estructura de los radicales libres.

Para combatir a los radicales libres, los antioxidantes ceden uno de sus electrones a las moléculas. Esto provoca su propia oxidación, pero consiguen frenar la reacción en cadena que provocan los radicales libres.

La vitamina E, la vitamina C, los carotenoides y los compuestos fenólicos tienen propiedades antioxidantes.

¿Cómo se crean los radicales libres?

Como hemos comentado anteriormente, no es preocupante la creación de radicales libres, sino la pérdida de equilibrio en favor de estos.

La exposición al sol, la contaminación, la mala alimentación, el tabaco y el alcohol, son factores que provocan el aumento de los radicales libres.

Para reducir la cantidad de radicales libres y evitar los daños en la piel, lo más importante es la prevención y mantener un estilo de vida saludable. Y eso incluye una alimentación variada, variada y rica en antioxidantes, combinada, evidentemente, con protección ante los rayos ultravioleta, poco o nada de alcohol ni tabaco.