Proteoglicanos

¿Qué son los proteoglicanos?

Los proteoglicanos son polisacáridos, localizados en la matriz extracelular del tejido conectivo.

Son moléculas de proteína, encargadas de mantener la estructura y la comunicación entre el interior y el exterior de las células.

Función y efecto de los proteoglicanos

Estas moléculas favorecen la regeneración y elasticidad de la piel. Su función es mantener la unión de las células de diferentes partes del cuerpo, como los cartílagos, la dermis y la epidermis, y protegerlas frente a agentes externos y otros químicos.

Proteoglicanos y estética

En el mundo de la estética, los proteoglicanos se han convertido en una de las sustancias más solicitadas, gracias a su efecto hidratante y antienvejecimiento.

En Sisneo los utilizamos en el producto Age Solution 360 de la línea Mesoactives, con el objetivo de reparar la dermis y proteger de agentes externos.

Actualmente, los proteoglicanos proceden de origen vegetal o marino. Suelen combinarse con vitamina C, vitamina A, ácido hialurónico, silicio o melatonina.

Para ayudar a combatir los signos visibles del envejecimiento, los proteoglicanos se comercializan en diferentes formatos:

  • Ampollas: su aplicación es muy sencilla y rápida mediante un suave masaje sobre la piel. Están indicadas para pieles con falta de hidratación o que muestran signos de fatiga y estrés.
    Se venden directamente en farmacias y en algunos supermercados. En unos pocos años ha supuesto una revolución en el protocolo de cuidados de la piel de muchas personas.
  • Ampollas inyectables: Son para uso con mesoterapia inyectada. En este caso deben ser aplicadas por profesionales.
  • Vía oral: es una forma todavía más sencilla de consumir proteoglicanos. Pueden venderse en formato comprimidos, en polvos o batido. La gran ventaja es que sus beneficios repercuten en la piel y también en huesos y articulaciones.
  • Sérum: Para aplicación tópica en la cara. Antes de su uso hay que limpiar el rostro.

Pueden ser utilizadas para conseguir un efecto rápido o en tratamientos de forma continuada. Lo ideal es aplicarlo durante la noche.

¿Cuándo usar los proteoglicanos?

Su uso es recomendable a partir de cierta edad, cuando los signos del envejecimiento empiezan a notarse: falta de luminosidad, aspecto cansado, flacidez y piel seca. No hay una edad estimada, ya que cada piel tiene unas características y envejecimiento diferentes.

Si está claro que a partir de los 30 años, el cuerpo comienza a tener menor producción de ciertas sustancias orgánicas que ayudan a combatir los signos del envejecimiento, como pueden ser el colágeno, la elastina y el ácido hialurónico.

El aporte extra de proteoglicanos favorece la producción de colágeno, lo que permite regenerar las células de la piel y mejorar las funciones antioxidantes y reafirmantes.

Los beneficios más visibles de los proteoglicanos son:

  • Regeneración de la piel, al mejorar la elasticidad y tensión de la epidermis.
  • Mejora la cicatrización gracias a sus propiedades antiinflamatorias.
  • Hidrata. Una de sus propiedades más importantes es que es la de atraer agua, por lo que ayuda a cualquier tipo de piel y sobre todo en pieles secas.
  • Frena las arrugas. Las propiedades de los proteoglicanos, combinadas con la Vitamina C, los convierten en antioxidantes que previenen la aparición de arrugas.

Alimentos con proteoglicanos

Algunos alimentos son ricos en proteoglicanos, por lo que también se puede insistir por esta vía.

La carne de cerdo, de vaca, el pollo, las lentejas, los huevos, los espárragos, los garbanzos, el queso, el repollo y la gelatina ayudan a mejorar la producción de colágeno.

Además, al consumirlos junto con fruta y verdura rica en vitamina C, su efecto se multiplica.