Peeling

¿Qué es el peeling?

El peeling es una técnica estética que consiste en la exfoliación de la piel de forma física o química. Este procedimiento permite crear nuevas capas de la piel mediante la sustitución del tejido dañado.

Está especialmente indicado para eliminar las imperfecciones de la piel producidas por el acné, las manchas y las arrugas.

El objetivo principal es conseguir una piel más joven, con menos arrugas y más luminosidad. Puede realizarse sobre todo tipo de piel y de edad. Sirve para renovar la piel y ayudar a que luzca con más brillo.

Tipos de peeling

En función del procedimiento utilizado sobre la piel, podemos distinguir tres tipos de peeling:

  • Peeling mecánico: también puede llamarse dermoabrasión. Este tratamiento consiste en la realización de una exfoliación superficial mediante un equipo mecánico formado por dos cabezales que giran sobre la piel. El movimiento de estos cabezales consigue regenerar las células de la dermis e incrementar la producción del colágeno.
  • Peeling físico: en este procedimiento se utiliza un láser de luz para eliminar imperfecciones en zonas próximas a los labios y los ojos.
  • Peeling químico: en este caso se utilizan productos químicos corrosivos que provocan la eliminación de la capa de la epidermis para ser sustituida por una nueva. El procedimiento está controlado y no deja marcas. Los productos utilizados son el ácido retinoico, el ácido glicólico, el ácido mandélico y el ácido tricloroacético.

Además, también podemos clasificarlos según la profundidad del tratamiento:

  • Superficial: el peeling superficial se centra en la epidermis y la capa córnea. El objetivo es eliminar pequeñas arrugas, actuar sobre las líneas de expresión y atenuar lesiones poco marcadas. Se eliminan células muertas sin exfoliación. Este tipo de peeling puede realizarse en casa, siempre bajo la supervisión de un profesional.
  • Medio: en este caso, el objetivo son las arrugas de expresión y las manchas del sol. El tratamiento provoca la aparición de costras que caen a los 5-10 días.
  • Profundo: se trata de un peeling más agresivo, que provoca enrojecimiento en la zona tratada durante unos 4 días. Pero también mayor efectividad. Se emplea ante arrugas, cicatrices y manchas. 

Los tratamientos pueden repetirse pero debe haber un período de descanso, que varía dependiendo del tipo de peeling aplicado. Por ejemplo, el peeling profundo no debe repetirse antes de ocho semanas.

Cómo se realiza el peeling

El peeling debe estar supervisado por un profesional, ya que no todas las pieles toleran los mismos tratamientos. Sin conocimientos, podría herirse la piel. 

Además, hay una serie de cuidados que deben realizarse antes y después del tratamiento, para evitar complicaciones como la hiperpigmentación, cicatrices hipertróficas o infecciones provocadas por alguna de las sustancias químicas utilizadas.

Por otro lado, hay que evitar la exposición al sol durante unos 15 días antes y después del peeling.

Después de este tiempo hay que utilizar protección solar alta durante 3 meses, así como aplicar cosméticos protectores para favorecer la hidratación de la piel. Los expertos recomiendan realizar este tratamiento en los meses en los que la exposición solar es menor.

Antes del tratamiento debe prepararse la piel para conseguir mejor efectividad. Esto puede lograrse mediante una limpieza profunda.

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