Oligoelementos

Los oligoelementos son sustancias minerales muy pequeñas, presentes tanto en el cuerpo humano como en otros animales. Las plantas recogen estos minerales del suelo y de ese forma pasan a los animales y finalmente a los humanos.

Son imprescindibles para mantener la salud, ya que participan en diferentes funciones orgánicas como las reacciones metabólicas, el sistema inmunitario y el mantenimiento de las estructuras de tejidos, huesos y dientes.

El exceso y la carencia de oligoelementos son perjudiciales para el funcionamiento del sistema inmunitario.

Además, algunos oligoelementos también son utilizados como ingredientes de productos cosméticos, para combatir el envejecimiento,

¿Para qué sirven los oligoelementos?

Cada oligoelemento tiene una función específica. Y puesto cada uno es diferente, la cantidad administrada debe estar respaldada por una analítica bajo revisión profesional.

Hay dos tipos de oligoelementos:

  • Oligoelementos esenciales: son los oligoelementos presentes en nuestro organismo, que desempeñan un papel importante en muchos procesos. La escasez de este tipo de oligoelementos puede dar lugar a la aparición de enfermedades. No obstante se puede reequilibrar el organismo y detener la enfermedad mediante alimentación específica o complementos como vitaminas. Se pueden dividir a su vez en dos subgrupos:
    • Por un lado, los que su deficiencia supone un riesgo en los seres humanos, como el hierro, el yodo, el flúor, el selenio, el cobre, el molibdeno, el cromo y el zinc.
    • Y en segundo lugar, los que que no se ha demostrado que su deficiencia cause algún problema de salud, como el cobalto, el manganeso, el níquel, el silicio, el vanadio y el estaño.
  • Oligoelementos no esenciales: son los que no están presentes de forma natural en nuestro cuerpo, pero que pueden tener propiedades famacológicas útiles en ciertas enfermedades.

Beneficios de los oligoelementos

El cuerpo puede recibir todos los oligoelementos que necesita a través de la alimentación. Por eso, en caso de carestía, puede prescribirse el consumo de ciertos alimentos que contengan:

  • Calcio, porque es esencial para la acción de sostén en los huesos y los dientes. También participa en la contracción muscular y previene la hipertensión arterial.
  • Cobre, porque estimula el sistema inmunitario.
  • Cromo, potencia la metabolización de los lípidos. Ayuda a reducir el colesterol y regula el apetito.
  • El flúor permanece en los dientes y los huesos, dándoles mayor fuerza.
  • El hierro es uno de los oligoelementos más importantes, ya que interviene en el metabolismo de la hemoglobina. También es indispensable para algunas funciones del cerebro, como la capacidad de aprendizaje. Su falta puede provocar anemia.
  • El yodo trabaja en la síntesis de las hormonas tiroideas.
  • El manganeso está presente en diferentes enzimas. Participa en la respuesta inmunitaria en la prevención de alergias.
  • El molibdeno está recomendado para personas con la enfermedad de Chrohn.
  • El níquel es muy importante para controlar el sobrepeso y las enfermedades del hígado y del páncreas. Ayuda en la absorción de hierro y estabiliza el ADN y el ARN.
  • El selenio protege del envejecimiento celular causado por los radicales libres.
  • El silicio potencia el crecimiento celular y activa la síntesis del tejido conectivo.
  • El vanadio trabaja en el metabolismo de los lípidos.
  • Y el zinc participa en diferentes funciones, como la regulación del sistema hormonal y del sistema nervioso. También es antioxidante.

Oligolementos en cosmética

Como has podido leer, algunos oligoelementos tienen funciones antioxidantes o que directamente combaten los radicales libres, como el cobre, el selenio y el manganeso, por lo que ayudan contra el fotoenvejecimiento. Así que esto ha servido para que algunos laboratorios hayan incorporado estos ingredientes a sus fórmulas cosméticas.

Otros como el silicio, el cobre, el magnesio, el azufre, el hierro, el selenio, el yodo o el zinc también participan en la renovación celular.

Algunos cosméticos también incluyen otros minerales más caros, con algunas funciones que no están muy claras. Es el caso del oro, el ámbar, la malaquita o la plata.